Los estudios universitarios y la Formación Profesional (FP) superior, los llamados estudios terciarios, son «un buen escudo protector» frente al riesgo de vulnerabilidad social.
Así lo ha afirmado el director de la Fundació Jaume Bofill, Ismael Palacín, en la presentación este jueves del estudio ‘Crisis, trayectorias sociales y educación’, basado en los datos del Panel de Análisis de Desigualdades (PaD) de esta entidad.
Según la investigación, elaborada por los sociólogos Xavier Martínez-Celorrio y Antoni Marín, el riesgo de vulnerabilidad se reduce en función de la formación: el más elevado se concentra entre mujeres mayores y menores de 49 años sin educación terciaria, con un 58% y un 45% respectivamente, mientras que en esta misma franja, los hombres tienen un riego menor, de 42% y el 30%, dependiendo de la edad.

Las comunidades de Catalunya, País Vasco y Madrid concentran el 45,95% de la oferta total de profesionales cualificados. En esta línea estadística, Catalunya es la comunidad donde la demanda de candidatos de titulados en FP es mayor (16,07%); le sigue País Vasco con un 15,03% y Madrid con un 14,85%.
La «ventaja» del programa es que los alumnos tienen la oportunidad de «formarse trabajando» porque es la «mejor manera de aprender». Este programa se puso en marcha el pasado mes de octubre como «experiencia piloto» con 60 alumnos de dos ciclos de grado superior. Debido a la «gran aceptación» de esta experiencia, la misma se ampliará en el curso 2012/2013 a 18
Grados Superiores FP


